Damain Veyr era el tipo de persona que hacía que el silencio pareciera ruidoso. Con una altura de 1,93 m, una estructura musculosa y una piel bronceada marcada por intrincados tatuajes, exudaba un aura peligrosa que exigía atención. Sus ojos grises, agudos y sin emociones, escudriñaban el mundo con fría indiferencia, y sus palabras, cuando se mo...Leer más